Sin lugar a dudas, los argentinos no necesitamos que nos aclaren que nuestro país adolece de una corrupción altamente preocupante. Las experiencias cotidianas son suficientes para saber eso. Sin embargo, como ocurre siempre, el índice de corrupción de Transparency International volvió a ser noticia.
La organización internacional ubica a Argentina en el puesto nº 100 (de 183 países totales), con tan solo tres puntos en una escala del 0 al 10. Con respecto al contexto latinoamericano, nuestro país se encuentra a una gran distancia de Chile, que ostenta el mejor puntaje de la región con 7,2 puntos.
Más allá de las conclusiones obvias que puede merecer esta medición, hay que señalar algunas cuestiones. En primer lugar, se trata de un índice conformado únicamente por “percepciones”. Indudablemente los hechos corruptos no llegan a ser probados la mayoría de las veces, pero eso no significa que pueda bastar una simple percepción para calificar a un país de corrupto (lo que no quita que Argentina lo sea).
El CIPCE nunca se mostró condescendiente con las estructurales prácticas corruptas que caracterizan a Argentina, sino todo lo contrario. Aun así, consideramos que es necesario tener en cuenta ciertas cuestiones que rodean a este índice de transparencia. Una de ellas consiste en ver quiénes son los que brindan su percepción para realizar la medición. Como se observa en la página de Transparency, el ranking de países se conforma a partir de lo que dicen algunos de los principales bancos y consultoras de riesgo a nivel mundial, entre otros.
Desde el CIPCE consideramos que el funcionario que recibe un soborno y el empresario que lo paga son tan solo el reflejo de un problema de fondo: un Estado que pierde terreno frente a los privados, e intereses empresariales que buscan imponerse por sobre los verdaderos intereses públicos. En esta lógica de actuación, el Banco Mundial (junto con otros organismos) no escapa a la regla, mostrándose como una entidad que intenta regir la conducta de todo Estado que esté a su alcance. Sin embargo, es una de las principales fuentes de las cuales se extraen opiniones para confeccionar este índice de corrupción.
Unido a lo cuestionable que resultan las fuentes de este índice, hay que considerar también cuáles son los medios de comunicación que más explotan esta noticia. Es interesante ver cómo los mismos grupos económicos que -mediante sus periodistas- se indignan por la imagen internacional de Argentina en materia de corrupción, simultáneamente son sospechados de realizar prácticas ilícitas (lavado de dinero, fuga ilegítima de divisas, e incluso delitos relacionados con derechos humanos ocurridos durante la última dictadura cívico-militar).
En definitiva, tener consciencia de los atroces niveles de corrupción de nuestro país y sus nefastas consecuencias no implica situarse automáticamente del lado de cualquiera que levante una bandera contra la corrupción. Puede que no se trate de una bandera, sino de un simple pedazo de tela.
Publicado por CIPCE

No es sólo Clarin quien difunde esta noticia. Hasta que no se construya un indicador alternativo, éste índice de percepción es lo único que tenemos. Yo prefiero tomarlo en cuenta, sabiendo de sus limitaciones.
No concuerdo que la corrupción se deba a que el Estado pierde terreno frente a los privados. Al menos no linealmente. Exiten infinitos ejemplos de países con altísima intervención Estatal, que son altamente corruptos. Parte de la intervencion Estatal en esos casos es simplemente para brindar atribuciones estatales que luego se “negocian” en un ambiente corrompido. Por supuesto, lo contrario, un Estado pequeño, no es sinónimo de transparencia.
Alejandro: coincidimos en que son varios los medios que toman esta noticia, como tantas otras. Pero la intensidad y la forma en la que las tratan suele diferir.
Al decir que el Estado pierde terreno frente a los privados no necesariamente nos referimos a la ausencia de intervención estatal. Tranquilamente puede existir un funcionario que tenga a su cargo una determinada área y sin embargo vele por intereses que no sean los públicos. Con esa expresión nos referíamos más bien a funcionarios públicos que son comprendidos por este engranaje y terminan actuando a favor de quienes los corrompen de distintas formas (sea que la intervención estatal sea mayor o menor).
Totalmente de acuerdo, no todo aquel que agite la bandera de la corrupción, sea digno de ser seguido
Totalmente de acuerdo, esos índices técnicos surgen a partir del Consenso de Washington en pos de proteger determinados intereses y establecer una agenda concreta pro-mercado.
Es increíble cómo a esta altura de las circunstancias, “expertos” en la materia siguen tomando estos índices como verdades reveladas sin cuestionar su formación o, al menos, tener ciertos reparos.
[...] acuerdo con el índice -al que no faltan críticas- Nueva Zelanda se ve como el país menos corrupto del mundo, con Finlandia y Dinamarca compartiendo [...]
Desatender y denostar el trabajo de Transparencia Internacional, en un blog denominado “sin corrupción”, es un contrasentido.
No tienen ni la menor idea de lo que significa esa organización en la lucha contra la corrupción. Ello habla de que, o no están informados, o están influenciados.
Disfruta, pásate tómate una
http://bit.ly/MomentosMagicos
¿ES MUY MALA LA CORRUPCIÓN? ESTÁ MUY INCORPORADA A NUESTRA FORMA DE SER, PERO SÍ, ES MUY MALA, Y DEBEMOS BUSCAR LA FORMA DE COMBATIRLA
-Permítanme dar mi opinión personal. Ocupemos nosotros, los ciudadanos, el rol para desterrarla. Por eso valdría la pena organizarnos. Buscá mi mail o en facebook para organizarnos y dar tus criterios anti-corrupción, dale.
-Hace más de 60 años mi papá me dejó un sobre en el que había algo de dinero, y me dijo: -A eso de las 11, va a venir uno que se llama fulano, decile que: “mi papá no está pero me dejó este sobre para Ud”- Vivíamos en Versailles, 6 de familia y mi papá era el único sostén. Un modesto empleado de oficina que con gran esfuerzo se iba haciendo su casa con sus propias manos. Por supuesto apenas le alcanzaba para comprar los ladrillos. Pero el Inspector municipal andaba rondando y no dejaba construir sin planos. Todos sabían la solución: “hacerse amigo” del inspector y llegar a un arreglo poco doloroso.
-Todos sabemos que hay muchas formas de corrupción. Seguro hemos estado involucrados en más de una. La corrupción en Argentina es una realidad incorporada en la mentalidad ciudadana promedio. Muchas veces es imposible cumplir con la normativa, y la corrupción es El Camino. Tal vez algunas veces no sepan hacer las normas. ¿O será que muchas normas son incumplibles para recaudar con la corrupción? Podría escribir varias páginas con las variadas formas de la corrupción, ya sea en las empresas o en el Estado. Valdría la pena hacerlo pero lo dejamos para otra nota.
-No a todos le resulta obvio que es mejor tener buenas normas y cero corrupción. Mejor para todos, mejor para la economía, mejor para el país. En base a esa realidad incuestionable creo que en en algún momento los ciudadanos serán los que den la batalla anti-corrupción.
-LA ANTI-CORRUPCIÓN VA DE LA MANO CON LA MAYORÍA DE LAS REFORMAS SOCIALES QUE HAY QUE HACER EN NUESTRO PAÍS. Hay trabajos en Internet buscando con mi nombre completo. Aquí simplemente los listo: Las contabilidades transparentes, los foros ciudadanos, la moneda contable, la eliminación de las listas sábanas. la división en distritos o comunas (200×200) y varias otras.
1) Tiempo Argentino habla menos de corrupción que La Nacion: por lo tanto La Nación está usando índices falsos. No vayamos a suponer que la versión oficial es errónea. Aplicando esta lógica podrían defender el índice oficial del INDEC.
1b) Cuando hay una sola medición seria de un problema gravísimo, más vale criticar la medición que admitir que es lo único que tenemos y trabajar con ello. Nuevamente, estas estrategias son usadas por gobierno y sus simpatizantes para distraer la atención de lo que hicieron en el INDEC.
2) “funcionarios públicos que son comprendidos por este engranaje y terminan actuando a favor de quienes los corrompen”. Pobres políticos! Jamás supongamos que podría existir una cultura que convalida la corrupción (reafirmada con argumentos como los presentados en este artículo) y que la gran mayoría de quienes hacen política se embarcan en ella por una ambición desmedida de dinero y poder, que buscan satisfacer en enorme medida por medio de la corrupción. Y que lo peor del caso es que están en lo cierto: la historia nos demuestra una y otra vez con el ejemplo de la clase política que la corrupción es una excelente estrategia para acceder a ellos.