Leímos estos días que el Ministro de Hacienda de la Ciudad, Néstor Grindetti, declaró “Este fin de semana definiremos un consorcio de bancos, a los que les adjudicaremos la emisión”, en relación al nuevo endeudamiento en el que el actual gobierno porteño incurrirá para hacer frente a obras de infraestructura y servicios de deuda pública.
Como ya lo comentamos en innumerable cantidad de post, el año pasado el gobierno de Mauricio Macri endeudó a la ciudad por U$S 475 millones para la extensión del subterráneo. Sin embargo, sabemos que las obras en cuestión –al momento de la toma de la deuda- ni siquiera estaban licitadas y que el consorcio Credit Suisse – KBR que oportunamente tuvo a su cargo la colocación de la deuda fue cuestionado por las altas comisiones percibidas y la participación de Edgardo Srodek, persona allegada a funcionarios del Gobierno local. Por estas razones, la emisión de la serie 8 del Bono Tango está siendo investigada por la justicia en función de la denuncia realizada por ACIJ.
Lo cierto es que ahora, aprovechando el resultado de la primera vuelta electoral, el gobierno busca nuevamente salir al tenso y volátil mercado de capitales internacional. El objetivo es ir por fondos frescos para enfrentar las promesas de obra pública y hacer frente a las altas tasas de interés pactadas con los acreedores del Bono Tango serie 8.
Pero hoy nos queremos referir a la frase citada del ministro mencionado. Durante el fin de semana, vaya a saber en el marco de qué evento social o reunión de campaña (porque recuerden que la campaña electoral sigue) se tomó la importante decisión de determinar qué bancos se harán cargo de colocar el nuevo título de deuda que emitirá la CABA. Los elegidos fueron Barclays, Citi y BTG Pactual, tal como lo informa La Política Online.
Sin embargo nos atrevemos a preguntar ¿en qué reunión transparente habrá podido elegirse la mejor oferta para darle luz verde a la operación? ¿Quiénes se sentaron en la mesa chica a discutir esto? No lo sabremos. Lo que sí presumimos es que la decisión no se tomó en los despachos de la Jefatura de Gobierno ni del Ministerio de Hacienda, con ofertas y expedientes a la vista, con la posibilidad de que todos los interesados pudieran acceder. Nos restar decir que los jugadores del partido del fin de semana son los mismos que intervinieron el año pasado con la serie 8: mismos funcionarios que eligen y eligieron, mismos bancos que ofertan y ofertaron, misma normativa y misma discrecionalidad. Lo único distinto es el consorcio ganador, la posibilidad de que la Legislatura tenga una voz más fuerte a la hora de dar el visto bueno y las tasas de interés que se pactarán. ¿Puede ser que algo haya cambiado? ¿O que gracias al escándalo del pasado año algo esté en proceso de cambio?
Cierto es que la Legislatura deberá aprobar la elección de las entidades financieras elegidas y limitar la discrecionalidad que las normas jurídicas le acuerdan a ejecutivo porteño para decidir sobre estos temas. Esperamos que le Legislatura cumpla su rol y que los legisladores que se han involucrado en el tema, cumplan con su palabra y controlen.
Publicado por ACIJ

