Compartimos a continuación esta nota de opinión de Luis Villanueva, editor de este blog y coordinador del programa Acción Ciudadana y Lucha contra la Corrupción de ACIJ, publicada en La Política Online
El tiempo aliado de la impunidad
En la causa por la venta de armas a Croacia y Ecuador por la que fue absuelto Carlos Menem, el Poder Judicial se mostró incompetente para averiguar sobre la existencia de un delito y la atribución de responsabilidades en consecuencia.
El reciente fallo del Tribunal Oral en lo Penal Económico N° 3 es imposible de analizar sin conocer sus fundamentos. Los mismos se harán públicos recién el 7 de noviembre. Sin embargo, la resolución del caso nos permite sacar algunas conclusiones.
La primera y más evidente, es que 16 años de trámite para determinar que el hecho no tuvo por responsables a ninguna de las personas llevadas a juicio, es un tiempo inadmisible para cualquier noción de justicia. Es elocuente el hecho que el Tribunal haya demorado tres años la realización del juicio, y no menos gráfico que los fundamentos se conozcan dos meses después del veredicto.
Lo segundo, es que, una vez más, en casos de cierta complejidad (donde están en juego factores políticos o económicos) el Poder Judicial se mostró incompetente para averiguar sobre la existencia de un delito y la atribución de responsabilidades en consecuencia.
Por último, este fallo contextualizado en un año donde han proliferado los casos de corrupción con sentencias “negativas” (prescripciones, archivos), trasmite a la sociedad un mensaje sumamente pesimista. Resumiendo: para los delitos de poder está consagrada la impunidad.
Lo cierto es que en lo que va de 2010, Carlos Menem logró sacarse de encima dos causas pesadas. Una, por la venta del predio de Palermo a la Sociedad Rural (se dictó la prescripción de la acción penal por violación a la garantía del plazo razonable).
En este caso se investigaba la venta del predio que ocupa la Sociedad Rural Argentina por un valor de 30 millones de dólares cuando los peritos de los bancos Ciudad de Buenos Aires e Hipotecario determinaron que el valor de base del mismo era de 131.800.000. O sea, el perjuicio al patrimonio público, fue de u$s 101.800.000.
Ayer se resolvió la otra que más preocupaba al ex presidente. Sólo que en este caso, el patrimonio de todos no fue el único bien afectado. En este caso, la credibilidad de un Estado que se decía neutrales (incluso garante de la paz) en una guerra entre países hermanos también terminó conmovida.
Para peor, sabemos que las explosiones que en 1995 destruyeron parte de la planta de Río Tercero obedecieron a atentado destinado a ocultar prueba. Siete muertos y decenas de personas afectadas fue el saldo.
La corrupción quita recursos que debieran ser destinados al pueblo, beneficia a algunos pocos privilegiados, deteriora la confianza pública y a veces mata. Sin embargo, nada de todo esto parece hacer despertar los responsables de que esto cambie y nos acostumbrando a ver como la justicia se aplica con rigor a algunos y es sumamente concesiva con otros.
Publicado por ACIJ






