La semana pasada en ACIJ tuvimos la oportunidad de compartir un enriquecedor intercambio de ideas y experiencias con Monty Raphael, abogado inglés especializado en la lucha contra el crimen económico, la corrupción y el recupero de activos de origen ilícito.
A lo largo de su carrera, la que ha desarrollado desde un reconocido estudio jurídico (Peters & Peters), Raphael ha desempeñado diversos papeles de relevancia, los que lo han llevado a estar en el Hall dela Famade los Abogados Británicos. Ha asesorado y representado a clientes individuales, empresas e instituciones financieras en temas de fraude, corrupción, lavado de dinero, evasión impositiva y seguridad. Ha actuado en el caso Greenway, el único miembro del Parlamento en ser perseguido por casos de corrupción. Asimismo ha intervenido en otros asuntos de alto perfil como Lloyds of London, BCCI y el Programa de las Naciones Unidas “Oil for Food”.
También ha sido encargado de alegar en grupos de trabajo europeos (GRECO y OCDE) sobre soborno a funcionarios. Además fue convocado por el Parlamento Británico para expresarse sobre la ley antisobornos.
En la charla, Raphael nos dijo que es conveniente para la organizaciones de la sociedad civil presentar a la corrupción como un crimen más; nos alentó a brindarle a la sociedad un mensaje que muestre a los delitos de corrupción como crímenes que ocurren a diario, no sólo en las altas órbitas del Estado, sino también en los lugares más comunes. Por ese motivo él cree hay que tratarlo discursivamente como un delito más. Pero también para que los jueces le presten el mismo grado de atención a los hechos cotidianos que a estos tan graves.
Además, Raphael nos ilustró (literalmente hablando) sobre la ruta del dinero en los casos de cohecho a funcionarios y cómo se da, en la mayoría de los casos, la metodología y la operatoria para corromper a los funcionario en post de obtener algún negocio con el Estado. Ejemplificando con servilletas de papel, Raphael nos graficó cómo se utilizan consultoras y sociedades “flojitas de papeles” para trasladar dinero a paraísos fiscales y así empastar cualquier investigación patrimonial.
Asimismo, conversamos sobre la necesidad de no focalizar nuestra estrategia únicamente en el ámbito de la responsabilidad penal. Así nos alentó a hacer uso de otros mecanismos de responsabilidad (como el civil) y a utilizar las herramientas legales disponibles para congelar los bienes de los sospechosos de haber participado en casos de corrupción. Sin embargo, le planteamos las dificultades de llevar esto a cabo, no sólo por las reglas jurídicas de nuestro país sino también por la posible confrontación con el sistema de garantías procesales y el principio de inocencia.
Este intercambio nos alienta a volcarnos a acciones más creativas y alternativas contra el flagelo de la corrupción, el que no sólo pega duro por estas latitudes, sino que es bien fuerte y perspicaz allá por el norte.
Publicado por ACIJ




