Va llegando a su fin la Conferencia de Seguimiento de la Convención de Naciones Unidas y la diplomacia va dejando sus marcas entre quienes esperamos medidas concretas y firmes sobre algunos de los temas que interesan a mucha gente en distintos lados del planeta. Evidentemente ni la “primavera árabe” ni las manifestaciones de los últimos meses en distintas ciudades del mundo, postulando una democracia más directa, transparente y mejores rendiciones de cuentas de los funcionarios ha hecho mella en las delegaciones, salvo algunas que cambiaron claramente de postura desde la última Conferencia en Doha, como la egipcia.
Antes que nada vale la pena mencionar que una buena cantidad de personas del mundo hispánico viene siguiendo directamente o a través de reenvíos estos relatos. Entre muchos otros, la delegación argentina completa, incluyendo al Embajador Curia -que tuvo un altercado fuerte con miembros de Transparencia Internacional y criticó duramente sus evaluaciones anuales-, otros delegados de países vecinos y miembros de organismos multilaterales. Se ha hablado mucho de estas narraciones y cada vez son más los comentarios que genera, por lo que es alto el impacto de estas palabras.
En la sala más pequeña mencionada en la nota anterior (reuniones denominadas formalmente “informales”) finalmente no se deciden verdaderamente los asuntos. En el subsuelo hay un lugar más pequeño aún al que acceden las delegaciones que tienen peso sobre cada decisión. Se las llama “informales”. Al salir de cada una de estas reuniones, los delegados se acercan a quienes no pudieron ingresar (por ejemplo, ongs) y aconsejan sobre las estrategias a seguir para mantener la presión. Sin embargo, algunos dicen que las propias delegaciones que se muestran más abiertas a que la Convención tenga “dientes” no defienden esas mismas posiciones en las reuniones informales. Demasiados misterios.
La mitad de las discusiones de la Conferencia se limitó -como en la reunión pasada- a discutir el rol de las ONGs en el mecanismo de revisión de la Convención. Rusia, Venezuela, China, Irán y Ecuador parecen haber sido los más reacios a brindar cualquier tipo de participación. En la Conferencia pasada ya se limitó casi completamente la publicidad del mecanismo (a los informes de evaluación solo acceden los países evaluadores y el evaluado, sin que lo puedan hacer terceros Estados).
Los países no están obligados a hacer visitas de campo y solo deben intentar incluir en el proceso a las ONGs pero sin ningún compromiso formal. Argentina, como se dijo, fue un ejemplo -en esta primera ronda de evaluación- de un país que prácticamente no hizo ningún esfuerzo para abrir el proceso. El informe de ACIJ sobre Argentina fue de los más distribuidos en la Conferencia y nadie ha cuestionado ninguno de los aspectos mencionados allí. Su postura ha sido claramente expuesta en distintos resúmenes entregados a todos los delegados.
Pues bien, en materia de recuperación de activos la resolución que esta por ser votada no contiene ningún mecanismo concreto para mejorar los procedimientos y hacer efectivo alguna de las devoluciones de dinero que deben proceder en los próximos años luego de que se descubrieran tantos fondos de ex dictadores -y algunos actuales- en otros Estados. En esta materia, los países desarrollados que reciben muchos fondos legales e ilegales de aquellos en vías de desarrollo, no quieren imponer condiciones y controles muy estrictos porque temen que esas valiosas (cuantiosas) divisas se depositen o inviertan en otros lugares (sobre todo en estas épocas de crisis). En materia de prevención, tampoco parece haberse avanzado demasiado pero habrá que esperar hasta el final (ayer las negociaciones sobre sociedad civil llegaron hasta la madrugada).
Algunos intentan llevar esperanza a las organizaciones diciendo que son pequeños pasos que están conduciendo a un mundo diferente en esta materia. El vaso medio lleno no resulta tan fácil de ver.
También hay que decir que más allá de que los diplomáticos tengan códigos en común, intereses personales similares y años de trabajo compartido, también aparece muy evidente que las diferencias culturales (pero sobre todo de situaciones políticas y sociales de cada país) hacen muy difícil lograr los consensos con los cuales se trabaja en estos ámbitos.
Además de todo, después cada país interpreta de manera muy diferente lo que se dice en estas reuniones pero, en realidad, salvo que haya disposiciones muy concretas, éstas serán ignoradas por la mayoría de los países. Uno se pregunta entonces cual es la utilidad de tanto esfuerzo y recursos en esta particular materia donde claramente hay países que no quieren someterse a ningún tipo de evaluación internacional y, menos aún, de organizaciones no gubernamentales. Sería muy interesante tener otras perspectivas, así que las vamos a pedir para incluirlas en “Sin Corrupción”.
Sobre datos de color que parecen gustar tanto a varios participantes a la Conferencia debe decirse que en los últimos días se notan muchos menos delegados de los países en la Conferencia (ya no hay cola en la cafetería que sirve papas fritas y schawarma frio) y la coincidencia general es que están en el mercado de la famosa plaza Jamaa El Fnaa (declarada patrimonio histórico de la Humanidad por Unesco) haciendo las compras y regalos de rigor. Muchos se irán de la Conferencia con alfombras, babuchas y especies. La pregunta es que nos llevamos en materia de lucha contra la corrupción y el lavado del dinero.

![primavera2[1]](http://sincorrupcion.files.wordpress.com/2011/10/primavera21.jpg?w=300&h=224)



